Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2015

Zonas de Paz: Donde manda el crimen organizado

¿Fracaso del gobierno?

Este miércoles, la periodista Ronna Rísquez y el sociólogo Roberto Briceño León comentaron que las denominadas Zonas de Paz impulsada por el viceministro de Política InteriorJosé Vicente Rangel Ávalos, es un "fracaso" que generó más violencia en el país.

Rísquez explicó durante una entrevista para el programa de Cesar Miguel Rondón que se transmite por Circuito Éxitos, que en un principio el plan consistía en que "Los antisociales entregaran las armas e hicieran las paces con sus enemigos, pero trascendió a que ellos no entregaron las armas y se unieran para establecer un nuevo objetivo 'Todos contra la Policía'", dijo.

Agregó que estos grupos se forman en las comunidades populares, y que controlan con sus propias leyes el sistema "Ellos conciben la llamada Zona de Paz a su manera", reiteró y al mismo tiempo dijo que gracias a esto se desarrolla un crimen organizado, dispuesto a ser el nuevo poder.
La comunicadora mencionó que aunque no se tiene información de cómo esas personas consiguen las armas, hay una proyección donde refiere que el 85% de las municiones provienen de La Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim).

Entre tanto, León señaló que detrás de este "Fracaso hay una intencionalidad política y electoral por parte del Gobierno", al indicar que es el mismo gobierno el que hace que se incremente la delincuencia, y por esta razón, a su juicio "No hay un equívoco sino un régimen pro-delincuencia. Por lo que hace y lo que deja de hacer en estos casos".

Manifestó que frente a la situación, no existe alguien que asuma la responsabilidad, ya que surge " La instauración de un control de territorios donde no dejan entrar a la autoridad, pese a que el viceministro Rangel haya sostenido reuniones con sus líderes", concluyó. 

Con Información de 2001.com.ve 
2015-06-17

jueves, 11 de junio de 2015

Cuando los policías son víctimas

No debe existir ningún sector en nuestro país donde los cuerpos de seguridad no tengan presencia, y menos aún, que la causa sea que no puedan entrar porque se lo impidan bandas de delincuentes.

El tema de la seguridad se agrava con la situación que estamos viendo con los cuerpos policiales, en dos temas fundamentales; el primero, la capacidad de respuesta para enfrentar peligrosas bandas de delincuentes con un armamento que deja mal parado a cualquier cuerpo policial, delincuentes con granadas, fusiles, armas automáticas del calibre que quieran, y municiones para una guerra; que hace que los policías sean los débiles de la partida, como me comentaba un funcionario policial de Caracas: “estamos de manos atadas para enfrentar estas bandas”.
Aquí se debe accionar con total firmeza, lo sucedido en la Cota 905 en la capital de la república, donde una de estas bandas hirió a varios funcionarios, quemó motos y patrullas e impidió que las policías entraran al sector, nos indica la gravedad del problema, y no es el único caso que ha pasado, solo el último.
No debe existir ningún sector en nuestro país donde los cuerpos de seguridad no tengan presencia, y menos aún, que la causa sea que no puedan entrar porque se lo impidan bandas de delincuentes.
El segundo tema, el asesinato de funcionarios de seguridad, principalmente policiales, para robarles su armamento, es una demostración de que pasaron una línea amarilla, Un problema en ascenso. De acuerdo a estadísticas revisadas, En 106 días del año 2015 han sido asesinados 105 funcionarios de cuerpos de seguridad, y 78 eran policías.
Las estadísticas de funcionarios de seguridad que han sido asesinados por el hampa en el país debe indudablemente prender nuestras alarmas, si funcionarios policiales son asesinados con esos preocupantes números, un ciudadano común tiene un panorama bastante comprometido. Todos sabemos que existe un déficit de policías en el país que impide la prevención en determinadas zonas, de allí uno de los factores de las lamentables muertes de ciudadanos, pero un policía está entrenado, tiene armas, tiene... o debe tener un cuerpo policial que reaccione en forma inmediata y contundente. Cuando uno de sus compañeros de armas es asesinado, deben ser capturados los asesinos. Pero los asesinos pasaron la raya amarilla, perdieron el temor a matar funcionarios policiales, y eso debe estudiarse con cuidado. Todas las muertes son importantes, sea ciudadano común o policía, pero que estén matando policías tranquilamente repercute directamente en el aumento de todos los delitos.
Jaime Verde Aldana | @jaimeverdea 

jueves, 26 de febrero de 2015

Cuerpos de seguridad... ¿tienen patente de corso?

Pero también vemos serias desviaciones en sus actuaciones que dejan al descubierto que se está descuidando puntos fundamentales para su control.

El lamentable asesinato de un joven estudiante en una manifestación por parte de un policía de PNB, por cierto, también un joven funcionario, nos deja claro que no todos los funcionarios están preparados para manejar esas situaciones que normalmente se presentan en estas actividades de protestas y el resultado no es otro que perder-perder, pierde la vida un muchacho de 14 años que tenía un mundo por delante y un policía de 23 años preso como presunto responsable pierde su libertad.


Los cuerpos de seguridad en sus diferentes funciones cumplen siempre una actividad de alto riesgo, y más con una delincuencia tan violenta como la que hoy vivimos, donde no se respeta ni la vida de los policías, que son asesinados para robarles su armamento sin ningún tipo de temor y los números demuestran esta locura.
Pero también vemos serias desviaciones en sus actuaciones que dejan al descubierto que se está descuidando puntos fundamentales para su control: el filtro necesario para poder ingresar a un cuerpo de seguridad, el debido entrenamiento que debe tener para poder solventar las diferentes situaciones que se les presentará, y la supervisión permanente en su actuación y su capacidad de respuesta, cuando estas fallan, vienen los problemas.


Y es en estas lamentables situaciones es donde queda claro lo inoportuno de haber redactado la resolución de usos de armas en manifestaciones. Que aunque es una normativa para las fuerzas armadas, específicamente la guardia nacional, NO era necesario incluir el uso de armas letales en una resolución que se refiere a protestas pacíficas, ya que el principio universal, y claramente establecido en nuestro ordenamiento jurídico, es el no usar armas letales para su control, lo sostuve en su momento. Ya vemos las reacciones y ya se creó la polémica.


Los cuerpos de seguridad deben ser constantemente supervisados, entrenados, sea para su actividad contra la delincuencia, como para los organismos que les corresponde controlar las manifestaciones pacíficas, para reducir en su mínima expresión hechos de corrupción cometidos por los funcionarios o para evitar malas actuaciones en el uso de la fuerza en las manifestaciones pacíficas, por que las manifestaciones violentas son otra cosa, son infractores y como tal hay normas que los sancionan. Es urgente controlar estas situaciones por parte de estado, para que no vuelvan a repetirse.

Por:  Jaime Verde Aldana @jaimeverdea

miércoles, 18 de febrero de 2015

Ser escolta en Venezuela, una profesión de alto riesgo


En 2014, más de 100 guardaespaldas afiliados al gobierno fueron asesinados en Caracas

Julio Delgado pasa los días en la camioneta blindada y la mansión fuertemente resguardada de su jefe. Cada noche, regresa a su casa de concreto a las afueras de la capital, donde vive expuesto a la ola de violencia que azota Venezuela, reseña Associated Press. 

Delgado, quien dirige la seguridad de la familia de un poderoso importador de autos, es uno de los guardaespaldas privados que cada vez son más comunes en Venezuela, don con mayor frecuencia se vuelven blancos de una epidemia criminal. 

Con el derrumbe de la economía petrolera del país, la pobreza ha aumentado, así como la brecha entre aquellos que batallan para subsistir y los ricos que contratan guardias para protegerse de ladrones y secuestradores. 

Escoltas como Delgado viven de manera precaria. Tanto dentro como fuera del trabajo, ahora los guardaespaldas se ven obligados a asumir mayores riesgos para proteger a sus patrones y también para guarecerse ellos mismos de los bandidos que buscan sus armas y vehículos. 

En 2014, más de 100 guardaespaldas afiliados al gobierno fueron asesinados en Caracas, de acuerdo con el conteo de un importante periódico. La cuenta incluye a por lo menos seis miembros de la guardia presidencial de Venezuela, la mayoría muertos en aparentes intentos de robo. El guardaespaldas de la primera dama fue uno de ellos. Muchos más escoltas han perdido la vida en lo que va de 2015, incluyendo a hombres que protegían a un gobernador, un ministro y un alcalde.

“Es una profesión ingrata que te deja cicatrices”, señaló Delgado.

Delgado, de 36 años, estuvo cerca de unirse a la lista de fatalidades. Una vez, camino a casa, se enfrascó en un tiroteo con ladrones que intentaban quedarse con su arma y su medio de transporte. Escapó, pero terminó malherido en el combate. 

Los guardias con trabajos estables, aunque con salarios modestos, son vistos por los ladrones como blancos acomodados. 

Delgado, por ejemplo, gana 250 dólares al mes, el doble del promedio de lo que podría ganar un guardaespaldas y seis veces más que el salario mínimo en el país. Su sueldo le permitió dejar el barrio marginal en el que creció y mudarse con su esposa a una casa de concreto en un poblado cercano. Su barrio de calles inclinadas y maltratadas está lleno de casuchas. La amenaza de robo es permanente; barrotes de acero protegen las ventanas, incluso a tres pisos de altura. 

A nadie le dice que es guardia de seguridad. Los vecinos, señala, creen que es estilista con un salón en Caracas. El entrenamiento es privado, combatiendo con un par de llantas usadas donde nadie lo vea.

“Hay un precio por venir de los barrios”, narra la esposa de Delgado, Yurmi. “La gente tiene envidia”.

La ola criminal le ha dado a Venezuela la segunda tasa más alta de homicidios en el mundo, fuera de las zonas de guerra, de acuerdo con Naciones Unidas. También ha incrementado la demanda de escoltas como Delgado, y les ha ayudado a ganar legitimidad. 

La clase alta de Venezuela ha incrementado su necesidad de guardias privados luego de que las fuerzas policiales públicas han demostrado ser corruptas e ineptas. Funcionarios venezolanos han dicho públicamente que el 20% de los delitos son cometidos por la policía. 

Cuando comenzó hace 15 años, a los guardaespaldas se les llamaba “lavaperros”, debido a que se esperaba que realizaran trabajos banales. Delgado señala que casi todos sus jefes han sido “vagabundos”, que le ordenan limpiar la alberca, asear el patio o ir a la farmacia. 

Delgado ha sido defensor de su profesión. Da clases a otros escoltas, y hace unos años ayudó a fundar una asociación para trabajadores de seguridad que busca mejorar su estatus y protecciones, principalmente su derecho a portar armas. Venezuela prohibió la venta de armas excepto a policías y a algunas compañías de seguridad en 2012. 

Pero persisten los problemas dentro de los rangos de seguridad. Delgado estima que una cuarta parte de sus colegas comete crímenes violentos en sus horas libres para compensar por los bajos salarios. En octubre, el país se escandalizó cuando se encontró muerto a un joven congresista en su propio hogar, supuestamente asesinado por sus propios guardaespaldas. 

Mientras tanto, los crímenes contra los guardaespaldas se han vuelto tan comunes que uno de los sitios web más populares del país dedicó una sección para catalogar las muertes de escoltas de figuras. 

Con el aumento en los riesgos de su profesión, Delgado ha llegado a depender del fatalismo que reina en su país, donde prácticamente todos se han visto tocados por la violencia. De hecho, recordó que muchos de sus colegas asesinados han dejado viudas a sus esposas. 

“Siempre me digo, ‘Cuando llegue el momento, iré con Papá Dios”, señaló. “Eso me ha ayudado a ser valiente”. 

Mientras habla, su esposa, sentada en el sofá, mirando fijamente una pintura de un paisaje colonial, presiona sus uñas postizas contra las palmas de sus manos. 

“Vivir así te acaba”, señala su esposa. “Tal vez, un día, Dios lo lleve a otro tipo de trabajo”. 

Fuente: AP









domingo, 1 de febrero de 2015

2 muertos y 3 heridos en cola para comprar comida


Una de las personas heridas se encuentra en estado de gravedad en el hospital Israel Ranuarez Balza.
Los alrededores de un conocido establecimiento comercial dedicado a la venta de productos de la cesta básica a precios regulados, fue el escenario de un fatal accidente en el que dos personas perdieron la vida.
En las inmediaciones del supermercado ubicado en la avenida Bolívar de la capital guariqueña, había como todos los días una larga cola de compradores esperando para entrar y adquirir los productos a la venta. En el lugar una camioneta marca Toyota Samurai, placas BAW 79D perdió el control presuntamente por perder los frenos, llevándose por delante a unas cuantas personas que se encontraban en el lugar.
En el sitio del suceso, falleció un hombre de 44 años identificado como Manuel Vicente Flores Arreaza, el cual fue el primero en recibir el golpe de la camioneta. El otro occiso quedó identificado como José Orta Barrios de 51 años, que pereció unos instantes luego de haber sido ingresado a la sala de emergencias del hospital Israel Ranuarez Balza de la capital guariqueña.
En el sitio otras tres personas resultaron heridas quedando identificadas como Yesika Bertermi de 28 años, Carlos Guantidiona de 51 años y Antonio Méndez de 49, de quien se supo que al cierre de esta nota se encontraba en estado de gravedad.
Luego de lo acontecido, los responsables del supermercado cerraron las puertas del local, e hicieron un llamado de consciencia a las personas que se encontraban en la cola, recalcándoles que lo acontecido no fue más que una de las consecuencias del desespero por comprar alimentos que llegan con regularidad a ese comercio.
Los heridos recibieron asistencia de funcionarios de Protección Civil
A pesar que el negocio había cerrado sus puertas los usuarios se quedaron en los alrededores.

jueves, 29 de enero de 2015

Asesinato descontrolado de policías sacude Venezuela



El policía venezolano Edgar Pérez, de 41 años, regresó a su casa, en las afueras de Caracas, tras una larga jornada nocturna del que terminaría siendo su último día de servicio.
A pocos metros de su hogar, donde lo esperaban su esposa e hijos, dos ladrones en una moto le cortaron el paso para robarle su arma reglamentaria. Según testigos, Pérez se defendió e hirió gravemente a un delincuente, pero el otro le asestó un disparo en la cabeza que terminó con su vida.
Fue uno de los 268 policías ultimados en Venezuela el año pasado, cuando el asesinato de agentes creció un 25 por ciento respecto al 2013, uno de los peores países para ser policía.
Y en lo que va de este año, 22 policías han sido asesinados, un 30 por ciento más que en el primer mes del año pasado, según la organización de derechos humanos Fundepro.
Las muertes violentas han crecido en Venezuela, pero no en la misma magnitud. La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia calcula que en el 2014 los asesinatos totales subieron menos del uno por ciento interanual hasta casi 25.000.
El personal reducido, los pocos recursos y la deficiente preparación, además de los altos índices de violencia dejan a las fuerzas de seguridad en una posición muy vulnerable.
"Tienen armas de guerra", dijo un policía del distrito capitalino de Chacao, que era amigo de Pérez. "Su poder de fuego es infinitamente superior al nuestro", se lamentó solicitando el anonimato por no estar autorizado a declarar.
"Si yo meto preso a un malandro (delincuente), él sale libre en pocos días y, no lo dudes, me buscará para matarme. Con el sueldo que tenemos los policías no vivimos en lujosas mansiones sino en barriadas, al lado de ellos", agregó el policía que gana 7.000 bolívares al mes, unos 38 dólares al tipo de cambio en el mercado paralelo y 1.100 dólares a la tasa oficial más fuerte.
Esos barrios están dominados por temibles bandas en un país que, de acuerdo con Naciones Unidas, se ha convertido en el segundo más violento del mundo ante la facilidad para conseguir armas y un sistema judicial débil que ha permitido la impunidad.
"Si los policías no tienen seguridad, ¿que queda para el resto de nosotros?", se preguntó Jackeline Sandoval, directora ejecutiva de Fundepro, quienes, a falta de estadísticas oficiales, elaboran la lista de funcionarios caídos en base a registros de los medios de comunicación y contactos policiales.
"QUE LOS MATEN A TODOS"
Presionado por sosegar el número de crímenes, el gobierno socialista de Nicolás Maduro estudia reformar el Código Penal.
Además, lanzó el año pasado un plan voluntario de desarme, aunque sólo ha recolectado una porción mínima de las entre 9 y 15 millones de armas que se calcula hay en el país.
El Gobierno no se ha pronunciado sobre el tema y tampoco quiso dar comentarios para esta historia.
Pero hace poco, el coordinador de la comisión presidencial para la transformación del sistema policial, Freddy Bernal, reconoció lo grave de la situación.
"Es necesario recobrar la autoridad del Estado. La autoridad del Estado no se negocia, no se pone en subasta. Tenemos la obligación de darle confianza a ese policía y trabajar en contra del delito", dijo en una entrevista televisada donde anunció la intervención de nueve policías municipales.
"Hay una violencia desatada en el país", agregó.
En las calles y redes sociales el tema se ha empezado a debatir y enciende opiniones encontradas, probablemente por la corrupción que hay dentro de las fuerzas de seguridad. De sus filas han surgido líderes de bandas de secuestradores y asaltantes.
"Por mí que los maten a todos", escribió recientemente un usuario respondiendo con crueldad a un tuit de Sandoval, de Fundepro, que daba cuenta de los policías asesinados.
La policía es el cuerpo con más bajas, siempre según Fundepro. Pero el año pasado, en la lista de asesinados también figuran 88 militares y 19 escoltas. Y cuatro de cada 10 de esos asesinatos ocurrieron en la Gran Caracas.
"Si tomamos los datos de comienzos de 2015 como referencia, es poco probable que la violencia contra las fuerzas de seguridad cese en el futuro cercano", dijo InSight Crime, una organización que investiga el crimen organizado en la región.
Algunas veces, los policías quedan envueltos en un círculo vicioso, aseguran las organizaciones de derechos humanos y ellos mismos. Cuando uno de sus compañeros es asesinado, hay oficiales que toman la justicia en mano propia y luego los criminales vuelven a vengarse.
El problema en Venezuela cobra dimensión cuando se compara con otros países. En Honduras, el país más violento del mundo, se registraron 33 homicidios de policías en 2013, según cifras oficiales.
El homicidio de policías en Venezuela no sólo se ha incrementado en los últimos años, sino que los criminales se han vuelto cada vez más sanguinarios.
En octubre de 2014, por ejemplo, delincuentes atacaron con granadas de guerra la pequeña estación policial de San Mateo al centro del país. Un mes después, una treintena de criminales con armas largas asaltaron un comando policial en Guárico llevándose armas, chalecos antibalas y uniformes del personal policial.
"Sé que es peligroso", dijo Martín Gómez, un joven de 21 años de Petare, la barriada más grande de Latinoamérica, que iba a un reclutamiento de la Policía Nacional Bolivariana. "Pero tengo que comer, ¿no? Además, es un honor servir a mi país".
Por: Diego Oré y Andrew Cawthorne
CARACAS (Reuters)

Estudiantes "pistoleros" podrían recibir terapia psicológica


Si la Lopna se encargara de este caso los adolescentes serían amonestados administrativamente. Los investigadores tendrán que hablar con todos los implicados del video y determinar: por qué llevaron un arma al liceo y por qué la accionaron


Los estudiantes "pistoleros" son investigados. Las autoridades a cargo del caso tendrán que determinar las faltas que cometieron los adolescentes, de acuerdo a estas se le podrá ordenar la orientación psicológica o remitirlos a otros órganos de competencia penal. Una fuente de la Lopna, explicó que en caso de tratarse el video de los alumnos del Liceo Luisa Cáceres de Arismendi por la vía administrativa se haría un análisis profundo. "Hay que determinar los derechos que están violando, en este caso los mismos adolescentes están infringiendo su propio derecho, se tiene ver desde el punto de vista penal qué sanciones podrían existir. Si va más allá de sacar el arma y dispararla". 
 El video donde se muestra a los estudiantes, de edades comprendida desde los 13 y 15 años, portar un arma y accionarla no basta por sí solo. "Se trata de algo más profundo, por eso se inicia una investigación para poder dar con una sanción y determinar el por qué esos muchachos hicieron lo que quisieron; y cuales fueron las consecuencias de esas acción". Todos los involucrados en el video tendrán que ser entrevistados. "Ellos tienen el derecho a opinar dentro del mismo procedimiento, la ley le garantiza el derecho a opinar y ser escuchado". Sus representantes también serán citados. 
La conducta
La Institución Luisa Cáceres de Arismendi juega un papel fundamental para la sanción de esta conducta. Deben denunciar al órgano público el hecho o pasar la situación a los órganos competentes para que tomen las declaraciones, explica la experta en los derechos de los niños y adolescentes. "Hay que investigar por qué se dieron las cosas. Se tiene que verificar, inclusive, a nivel educativo cuáles son las medidas de seguridad que ellos (el liceo) toma al respecto". 
El investigador también podría solicitar la verificación de la conducta de los adolescentes involucrados en su período escolar. Todo dependerá de lo que los adolescentes planteen en su exposición. "La sanciones son siempre pedagógica: alguna orientación psicológica. Si en todo caso pudiese verse afectado algún derecho, o figurado un delito es competencia del órgano hacer la respectiva denuncia penal para que se encarguen de ellos de sancionar".
Hasta con piedras
Las piedras también son usadas por los estudiantes violentos. Zulay Moreno, presidente de la Accusame Venezuela, informó que los casos de alumnos violentos se siguen dando en la ciudad. Citó entre los ejemplos a los estudiantes del Liceo Beltrán Ramos, en San Jacinto, quienes arrojan piedras a cuanto carro pasa en las horas de sus salidas. "Visito amigos de la zona que se encierran, no pueden salir al frente porque los alumnos salen en grupo dirigidos por alguien a generar violencia en la zona". También aseguró que dentro de la institución "cobran vacunas". Entre la lista también añadió a el Liceo Los Mangos, donde los profesores son víctimas de Maltrato. "Por la impunidad algunos profesores se eximen de tomar medidas contra los alumnos. La violencia estudiantil es muy delicada".
Vía: La Verdad 

Mafias policiales en Venezuela

                                                              
De todos estos procedimientos policiales, donde han sido capturados policías, llama la atención que son funcionarios de diferentes jerarquías.


 Los "policías" metidos a choros, no es algo nuevo, es un problema de vieja data, pero últimamente hemos estado leyendo titulares que evidencian que estas bandas policiales ¡están vivitas y coleando! Para muestra lean estos botones:

"Funcionarios del Cicpc tenían cautivo a un comerciante dentro de sede policial".
"Intervienen policías municipales de Zulia, Monagas y Miranda por violación de los DD HH".
"Detienen a otros cinco funcionarios del Cicpc en El Valle por secuestro de comerciante en Caracas".
"Detenido en flagrancia el subdirector de la Policía de Acevedo (Caucagua) José Rondón por extorsión en entrega controlada por Ministerio Público".
"Bernal: hemos detenido a varios funcionarios con cargos importantes por extorsión y secuestro".
"Presos dos policías por extorsionar y agredir a un obrero en Quíbor".
"Desmantelaron dos bandas de delincuentes integradas por policías de Charallave".
Si hay algo que frena cualquier plan de seguridad es tener funcionarios delincuentes dentro de las policías, siempre lo hemos sostenido, no son la mayoría la que se desvía, son una minoría, pero cuánto daño hacen esas minorías a la imagen de los cuerpos de seguridad.

El diputado Freddy Bernal como presidente de la comisión para la reforma policial, está realizando una buena labor para depurar las policías y lo ha hecho, no con palabras, con hechos concretos y dejando al descubierto grandes mafias policiales, y eso debemos reconocerlo y respaldarlo todos, actividad por cierto de alto riesgo.
De todos estos procedimientos policiales, donde han sido capturados policías, llama la atención que son funcionarios de diferentes jerarquías policiales, desde los más altos hasta los más bajos quienes hoy están detenidos.
El caso emblemático y lamentable de la comisaría del Cicpc donde un grupo de policías tenían secuestrado a un comerciante y estaban negociando el "rescate". Es uno de los casos más graves, policías secuestrando, con el descaro de tener al secuestrado en la misma sede policial. La víctima permaneció cautiva en la subdelegación El Valle, ubicada en las quintas de Coche. Los agentes, además, estacionaron en el interior de esa sede el camión cargado con cauchos, a nombre de la empresa Distribuidora GC. Propiedad del comerciante secuestrado.
Se realizó una entrega vigilada de los 300.000 bolívares que supuestamente exigían los policías para dejar en libertad al empresario. Según el Ministerio Público, el pago se llevó a cabo en la propia sede policial. Los billetes entregados estaban marcados y una parte de la operación fue grabada en video, informaron fuentes policiales y reseñaron los medios de comunicación

La parte positiva ante esta descomposición policial, es la actuación contundente con el resultado de unos cuantos policías presos, de parte del diputado Bernal, del Ministerio Público y de funcionarios policiales honestos cumpliendo su verdadera actividad de Policías.

Por: Jaime Verde Aldana @jaimeverdea